Hablando de bilingüismo…

Hablar más de un idioma constituye un gran beneficio. Nadie se atrevería a afirmar lo contrario. Abre infinidad de posibilidades. Si el o los idiomas extranjeros que se hablan se adquieren durante la infancia, sus beneficios son aún mayores. Y es así porque las lenguas aprendidas en esta etapa se llegan a dominar mejor que cuando se hace después. Esta es, entre otras, la razón por la que se inicia la impartición de las lenguas en el ámbito escolar cada vez a edades más tempranas.

Enseñanza de idiomas en las aulas

En los colegios se ha generalizado la enseñanza de los idiomas desde materias distintas a la del idioma en sí que, como materia independiente, sigue existiendo. Así, por ejemplo, se imparten Ciencias Naturales o Sociales, o Educación Física…, en, por ejemplo, inglés. ¿Es esta la mejor manera de aprender un idioma? ¿Perjudica esta forma de adquirir esa lengua el aprendizaje de la materia en la que se estudia dicha lengua? Respecto a la primera cuestión, parece claro que cuantas más horas se destinen a aprender un idioma mejor se aprenderá. No obstante, la segunda pregunta plantea más dudas. Si pensamos en un joven de 12 o 13 años, que por primera vez se enfrenta a  determinados conceptos, no parece razonable que los haga en una lengua distinta a la suya. Es más, podría incluso limitar su ritmo de aprendizaje. Por otra parte, para un profesor determinado, quizá no sea lo mejor impartir su asignatura en un idioma que no sea el suyo. Puede que lo domine bien o bastante bien, pero serán pocos los que realmente se sientan completamente cómodos en él.

¿No sería mejor dar más horas de Lengua Extranjera, si como parece su estudio resulta  fundamental, y dejar el resto de las materias en la lengua materna del niño? En todo caso, merecería la pena reflexionar sobre la cuestión.

Grupo APYCE S.L.

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