¿Por qué leer?

Leer, mucho más allá del entretenimiento

Se es joven mientras se tiene curiosidad y el deseo de aprender persiste. El día que desaparece, si ocurre, la vida pierde buena parte de su sentido. Precisamente, si algo se lo da, es la posibilidad de saber y comprender, aunque sea de forma parcial, lo que resulta inevitable, la realidad en la que nos hallamos inmersos, en su infinidad de facetas y en su complejidad.

No hay nada más triste que creer que se sabe todo, solo demuestra lo contrario, lo poquísimo que se sabe. Y quizá algo peor, denota rigidez e incapacidad para incorporar nuevos conceptos y pensamientos que sean capaces de moldear nuestro pensamiento, de hacerlo más flexible, más profundo. Asumir las limitaciones de nuestro conocimiento, que sin duda nos condiciona, y estar abierto a todo lo que contribuya a su enriquecimiento es quizá la cualidad más humana de todas, la que más nos aleja de los animales, la que en definitiva nos permite progresar en todos los ámbitos. En este sentido, la lectura es seguramente la mejor actividad que puede practicarse, la que más beneficios va a proporcionar.

La lectura, cuando se trata de ficción, además de entretener, que no es poco, mejora nuestra capacidad de empatizar. En la ficción compartimos las alegrías y las tristezas de los personajes, también sus preocupaciones. Vivir problemas ajenos y extrapolarlos a nuestra experiencia siempre será más fácil gracias a nuestras lecturas.

La lectura nos enriquece, nos hace mejores personas.

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